Teorías conspirativas, neoliberalismo y la derecha republicana

Del Haarp al Covid19, pseudociencia y anti-intelectualismo

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FOTO: Publicado en 18 de mayo de 2020 | por BREL121

Por Hugo J. Delgado Martí

A veces pierdo la paciencia, me pongo sarcástico, me burlo o descarto muchos de los videos que me envían al inbox. Si eres una persona a la que le tengo respeto, amistad o cariño prefiero ignorarlo, pero sí creo que tienes interés y disposición a escuchar, te contesto. No quisiera tener que justificar mis exabruptos, pero entiendo que el tiempo que he dedicado al estudio de la física me da suficiente autoridad como para que mis
amistades y conocidos tomen en cuenta las opiniones informadas que he desarrollado sobre mi área de especialidad y las tecnologías que se derivan de ella. Algunas personas le dan demasiado crédito a mis opiniones, otras y otros ninguno. La formación científica me ubica un tanto entre medio de ambos extremos, entre el escepticismo crítico que da un peso importante a la autoridad y la credibilidad pero intenta, allí donde esté a mi alcance contrastar teoría con resultados empíricos.

Reconozco con humildad, que no tengo las herramientas para entender, y comprender todas las ramas de las ciencias naturales por igual. Incluso dentro de mi propia disciplina y ramas anexas reconozco mis limitaciones del alcance teórico. En ese sentido delego en las instituciones académicas y expertos el proveerme de marcos teóricos y empíricos que expliquen aquello que no domino. Los artículos noticiosos los leo con total escepticismo y suelo buscar la fuente original. Una y otra vez encuentro que el interés de alcanzar “clicks” por medio de un titular hace falsa representación del artículo de investigación.
Suposiciones, hipótesis y conjeturas se presentan como hechos. Conclusiones estadísticas en investigaciones son generalizadas al universo de poblaciones que no corresponden a la muestra.

Las herramientas críticas que he aprendido del marxismo y de la lucha social dan otro aspecto importante en mi forma de analizar y entender el desarrollo del conocimiento científico. Definitivamente la investigación y el desarrollo del conocimiento científico están mediados por la lucha entre clases, atravesada al mismo tiempo por los aspectos de
género y raza. Sin embargo, el aspecto fundamental de la lucha de clases es entender que los grandes grupos de personas son las que producen los grandes cambios. Que son las clases y sectores sociales, no individuos aislados, el motor de la historia. Un ser humano influye pero no determina, pequeños grupos de personas pueden lograr grandes cambios pero estos requieren de unas relaciones sociales que trasciendan sus meros deseos y conspiraciones.

Ciencia y Capitalismo

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La ciencia moderna y el capitalismo andan agarrados de la mano, nacieron juntos. La historia de ambas están entrelazadas, y entender cómo funciona la ciencia para el capitalismo es fundamental a la hora de analizar muchas teorías conspirativas. Los albores de la ciencia moderna con Kepler, Newton y Galileo están intrínsecamente ligados a la navegación y el mercantilismo comercial. Las investigaciones del calor
y la temperatura del siglo 18 y 19 condujeron al surgimiento de la máquina de vapor que trajo la Revolución Industrial. Las teorías de Maxwell del electromagnetismo trajeron la comunicación por telégrafo, radio y televisión. La expansión de la química de Mendelev y sus amigos, introdujo los textiles, plásticos, metales y explosivos de las guerras mundiales. Las teorías de la relatividad, la cuántica y la teoría atómica nos trajeron la bomba termonuclear y el transistor.

Con cada avance tecnológico se produjeron nuevas olas de explotación capitalista que garantizaron su carácter global y hegemónico. La comunidad científica que surge de ese capitalismo está en constante competencia y no hay vuelta atrás ni se puede detener su avance. No niego las preocupaciones éticas de muchas investigaciones científicas, lo que planteo es que el conocimiento científico no se puede contener pues las economías nacionales y los capitalistas individuales se encuentran al acecho de la nueva tecnología que representará una ola de ganancias y ampliará la explotación. La competencia tecnológica es fundamental en la acumulación capitalista, pero la tecnología surge de la ciencia básica que es de conocimiento universal. Ningún capitalista se beneficia de ocultar el desarrollo científico, cuando menos patentan los desarrollos tecnológicos para sacarle el jugo a la tecnología vigente. Incluso las patentes son públicas, y a veces son sujeto de las teorías de conspiración.

En resumen: en el capitalismo no se mantiene oculta la ciencia fundamental por mucho tiempo.

La bomba atómica por ejemplo, fue una de las conspiraciones mejor documentadas de la historia. La URSS no tardó pocos años en equiparar la capacidad nuclear de Estados Unidos y unos pocos más en superarla. La carrera espacial fue dominada por secretos soviéticos durante una década, pero EEUU llegó primero a la Luna. Si lo dudas hay fotos desde la tierra de los artefactos que dejaron allá. Hoy en día cualquier dictador que se respete desarrolla su programa nuclear y de bono desarrolla misiles balísticos intercontinentales. La ciencia es una carrera global.

En ese sentido, el conocimiento de la ciencia básica podrá ser inaccesible al ciudadano promedio pero en contraste el capital necesita no sólo de técnicos adiestrados en la más avanzada tecnología y conocedores del estado del arte en la ciencia, sino de toda una red de educadores que los adiestren. Esta sociedad necesita que la investigación de ciencia
básica continúe, y para ello el sistema educativo tiene que estar al día y al tanto de los avances. En resumen: en el capitalismo no se mantiene oculta la ciencia fundamental por mucho tiempo.

La política anti-intelectual

Pero los intereses capitalistas y la lucha política no siempre van de la mano. El mejor aliado del capitalismo es, contradictoriamente, el reformismo pues garantiza aplacar la lucha entre clases, usando una pequeña porción de la acumulación capitalista para garantizar mayor continuidad en los aparatos de opresión y explotación. Por el otro lado la derecha, y en particular la extrema derecha, en su afán de producir la mayor cantidad de ganancias en el menor tiempo posible, toman medidas y posturas que operan contra el interés capitalista en el largo plazo. Una de estas medidas es el anti-intelectualismo y las políticas anti-educativas.

Michio Kaku, profesor de física, ha descrito el sistema educativo norteamericano como el peor en la historia de la humanidad y la única razón por la que EU mantiene su dominio y hegemonía científica es por la “visa de los genios”. Kaku argumenta que son los
inmigrantes quienes mantienen a flote el sistema educativo norteamericano en las altas esferas y que el sistema educativo no produce los cuadros técnicos y científicos suficientes para atender las necesidades de la economía dominante en el mundo.

Los Estados Unidos han pasado por una serie de políticas que han debilitado no sólo el aparato educativo al nivel universitario, haciéndola inaccesible a sus propios ciudadanos, sino que las escuelas elementales y secundarias se encuentran bajo las
políticas de austeridad neoliberal desde la década de los 80s bajo Ronald Reagan. Al mismo tiempo, se ha ido menospreciando el desarrollo cultural en las áreas no técnicas-científicas como las artes, la música, los estudios sociales, el teatro etc. Incluso dentro de las ciencias naturales el énfasis cada día se dirige hacia la monetización de los descubrimientos y no al estudio de la naturaleza en sí.

Estas políticas anti-educativas forman parte de una tendencia anti-intelectual de las extremas derechas que buscan desautorizar y deslegitimar ante las masas el desarrollo del conocimiento…

Ese ataque a la educación se recrudece contra la escuela pública que es víctima, no sólo de los ataques generalizados, sino del desconocimiento de qué es y para qué es la educación. Los llamados de actualización del currículo no vienen acompañados
necesariamente de cuestionamientos críticos al autoritarismo, la falta de recursos, los resabios racistas y patriarcales, la falta de democracia en la administración etc, sino que lo reducen a rechazar los supuestos contenidos “anticuados”. El ya trillado meme de que la escuela “me enseñe a hacer las planillas, a cambiar una goma o a hacer un resumé”
disfraza una supuesta falta de sintonía de contenidos cuando lo que realmente plantea es “olvidate el conocimiento profundo, dame conocimiento práctico”. La escuela en vez de enseñar a llenar planillas, debe enseñar sobre acumulación de riquezas, en vez de
cambiar una goma a cambiar gobiernos y en vez de hacer un resumé a organizarse políticamente. La escuela debe proveer las herramientas de análisis para separar el ruido de los medios de comunicación de masas, de la sustancia. Aprender a filtrar la tecnología de la charlatanería y los aceites homeopáticos.

Estas políticas anti-educativas forman parte de una tendencia anti-intelectual de las extremas derechas que buscan desautorizar y deslegitimar ante las masas el desarrollo del conocimiento, o la intervención de los intelectuales en la política. Esta ideología anti-
intelectual garantiza un público cautivo ante la propaganda, la desinformación y el miedo de los medios de prensa corporativos. El espacio que pierde la educación lo ganan las iglesias fundamentalistas, los cultos a la personalidad, las sectas y grupos de derecha que aprovechan los vacíos existenciales, el desamparo, la precariedad y la desigualdad para sostener sus visiones apocalípticas, antisociales e individualistas.

Teorías conspirativas: caldo de cultivo neoliberal

Este clima intelectual crea el ambiente propicio para el surgimiento y proliferación de las teorías conspirativas que mezclan ese anti-intelectualismo con la ideología
neoliberal anti-estatal pero que se nutre de las experiencias y críticas contra la represión del estado por parte de la izquierda. La melcocha ideológica de las teorías de Conspiración más visibles no son otra cosa que una negación del cambio climático producido por el capitalismo (HAARP, Chemtrails), oposición a la salud pública socializada (vacunas, distanciamiento físico, métodos anticonceptivos), y por lo tanto
fomentan las ideologías individualistas y libertarianas de derecha.

Ese pensamiento conspirativo se recrudece durante tiempos de estrés, sentimiento de peligro y ansiedad, nos dicen los psicólogos. El distanciamiento físico definitivamente lleva a un sentido de alienación social. En Puerto Rico, que hemos vivido una serie de eventos traumáticos en los últimos 10 años, unos producto de la naturaleza, otros producto de la insensibilidad de nuestros gobernantes y otros más productos del rol
que juega Puerto Rico en el capitalismo imperialista global. Estos eventos nos colocan a merced de este sentimiento de desamparo. La incertidumbre, la falta de entendimiento de los procesos naturales, el constante estrés que causan los medios de prensa y el
exceso de información nos vuelve aún más vulnerables. La ausencia de respuestas satisfactorias a nuestra situación particular, nos lleva a buscar respuestas que muchas veces no contamos con los marcos teóricos y la experiencia para discernir verdad y mentira.

P(l)andemic: el discurso de Trump

En medio de esta pandemia global del Covid 19, surge un video titulado P(l)andemic donde entrevistan la autora y figura favorita de los anti-vacunas, Judy Mikovits. Mikovits publicó un artículo, posteriormente retractado por ella, su equipo y la revista science, por contaminación de las muestras. Dicho artículo forma parte de la literatura citada por los anti-vacunas lo que la convierte a ella en superestrella dentro de esa comunidad. Esta mujer, que ha trabajado como científica en investigación de vacunas bajo diversas
instituciones, fue arrestada por un cargo no relacionado a su investigación sobre los retrovirus. El video inicia construyendo el carácter y la personalidad para justificar la veracidad de sus argumentos, lo cual es una de las estrategias típicas de estos videos de
conspiración. Continúa ella argumentando que el virus Covid19 no es una verdadera amenaza y que están en juego una serie de conspiraciones que operan contra
nuestro beneficio. En resumen Mikovits llama a terminar el distanciamiento social: precisamente le hace el juego a los intereses que alega oponerse.

Mikovitz alega en el video que el distanciamiento físico no acabará con la propagación del virus y que afecta a la gente por los problemas de salud mental que crea. Los especialistas en la materia indican que el riesgo de problemas de salud mental, aunque real, no sobrepasa los riesgos de muerte que crea el no aplicar el distanciamiento. La razón del distanciamiento ha sido desde el principio postergar el contagio en un tiempo más largo para garantizar acceso a la salud de la gente y evitar la muerte de los más vulnerables como ocurrió en Italia y España. Mikovitz, utilizando de muletilla “la evidencia científica sostiene”, indica que los abrazos no contagian lo cual es totalmente
falso e irresponsable. La autora, que lanzó un libro sobre este tema recientemente que fue publicado por una editorial anti-vaxer, continúa haciendo durante toda la presentación múltiples señalamientos que están totalmente descartados o negados por la
evidencia de años y años de investigación. Esto viene acompañado de pequeños videos donde se presenta gente fuera de contexto, haciendo señalamientos incompletos pero que llevan, al que le quiere creer, a confirmar los planteamientos de que existe una gran
conspiración sobre el Coronavirus.

Al igual que ésta, han resurgido múltiples artículos, teorías, videos y planteamientos que no se sostienen por el conocimiento científico pero que unidos forman un conjunto de ideas auto-complacientes. Si la izquierda quiere combatir el gran capital y lograr un
movimiento de masas de su lado, tiene que dominar y estudiar el conocimiento científico, si no quedamos a merced de los verdaderos conspiradores que son los
charlatanes que venden libros, anuncios y videos en youtube.

Más ciencia, menos youtube

Una de las razones por las que me molesta discutir sobre los pseudocientíficos es la mala fe con que operan. Nos podemos quejar con justificación de la inaccesibilidad de la ciencia al ciudadano promedio. Encontrar los artículos correctos es difícil, poder
leerlos es costoso y entenderlos requiere de años de estudio. En el caso de los pseudocientíficos, estos tienen su conocimiento inaccesible incluso a los que
tenemos un poco de formación científica. Busquen y verán los artículos científicos sacados de contexto, falsa representación de expertos, uso de referencias circulares que se citan a sí mismas pero nunca llegas al origen de la evidencia, uso de hipótesis y suposiciones que son presentadas como conocimiento probado, citas de artículos cuya evidencia han sido desmentidas o simplemente descartados. Es un trabajo a tiempo
completo nada más escudriñar un sólo planteamiento pues no los fundamentan. Sus seguidores rara vez envían escritos, solo videos o referencias sin reputación científica. Ellas y ellos no están dispuestos a descartar la credibilidad de sus fuentes aun cuando
pongas en evidencia las mentiras deliberadas. La mala fe está en que los seguidores de las pseudociencia la tienen fácil, no tienen nada que demostrar. Se hacen llamar críticos pero realmente son seguidores y dogmáticos.

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