Opinión: La Empatía

Por Roberto Torres Collazo

Cuentan que nació de una violación. Su padre, Cronos, el dios de los dioses, se había transformado en un caballo para perseguir a una mujer a la que violó. El hijo, producto de esa violación nació y lo llamaron Quirón mitad hombre y mitad caballo. Su madre lo rechaza inmediatamente al ser horrible y producto de la maldad y del sufrimiento. Con la ayuda del dios Apolo cultiva su lado humano, noble e inteligente.

Se convierte en un especialista de la medicina de hierbas, la astrología y el tiro al arco. Se hace muy famoso al extremo que los reyes lo contratan para ser tutor de sus hijas e hijos. Pero un día Quirón sufre un accidente cuando una flecha envenenada accidentalmente lo hiere en su rodilla. Como es un hijo de un dios no puede morir, tan sólo sufrir.

Se le infecta su herida, su movilidad y depende para todo de su hija. La flecha le dió en la parte animal de la que se averguenza y se esfuerza por olvidar puesto que le recuerda todo el tiempo, el doloroso rechazo de su madre. Esta gran limitación física le impide ser maestro de reyes, tan sólo puede ayudar a los pobres y los enfermos, una tarea que realiza con gran destreza. Por más que trata de aliviar su propio dolor, no puede. Pero gracias a sus conocimientos, sensiblidad y capacidad de experimentar empatía adquirida a través de dolor, consigue aliviar el sufrimiento de otros. Se convierte en el sanador herido.

Un día Quirón descubre que su inmortalidad acabará cuando renuncie a su inmortalidad. Debe renunciar al último de sus privilegios. Así lo hace y desciende al inframundo, donde permanece nueve días. Júpiter hace que ascienda al cielo, convirtiendolo en parte de las noches del universo. Al fin encontró la unión y la paz con el cosmo que siempre había buscado.

El psicoterapeúta Piero Ferrucci en su libro “El Poder de la Bondad” (2004), quien recoge ese mito, nos dice que las personas que tienen una relación negativa con el dolor tienen una menor capacidad de sentir la empatía. Por ejemplo, si yo reniego y protesto todo el tiempo por mi dolor y sufrimientos que pudieran ser producidos por un cáncer, entonces, el fallecimiento de un ser querido me pudiera resultar difícil identificarme con el dolor de los demás. Es decir, mi sufrimiento puede ser cultivo para acrecentar el dolor o por otro lado puede ser cultivo para practicar la empatía y en concecuencia aliviar los dolores propios y de otros.

Todos sabemos de personas que fueron abusadas cuando eran niños, de padres a quienes les asesinaron o secuestraron un hijo, les violaron una hija y posteriormente se convirtieron a activistas para ayudar a otras víctimas en similares situaciones. Esto puede ser una forma dolorosa de desarrollar empatía, pero mucho dependerá de la actitud que escojamos frente al dolor y sufrimiento.

De acuerdo a Ferruci hay estudios que han demostrado que las personas más capaces de sentir empatía, se sienten más satifechas con la vida, estan más sanas, son menos dogmáticas y más creativas. Sabemos tambien que las personas que estan más preocupadas consigo mismas tienden a sentirse desgraciadas.

La empatía nos puede llevar a la compasión. Compasión, sentir con pasión, sentir en las entrañas, es una cualidad que nos aleja de la codicia, el individualismo y la soledad. La compasión abarca a los que estan lejos y cerca, nos conduce a rechazar las injusticias sociales, las guerras, el abuso a la naturaleza, ha sentirnos realmente hermanos, quizas por esto dijo Jesús: “Sean compasivos como su Padre es compasivo”.

La empatía puede nacer de nuestro propio dolor como Quirón o ser producto de nuestra decisión. Ponerse en lugar de los otros, caminar en sus zapatos, nos hace más libres, más sensibles, más transparentes y en definitiva, más humanos.

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