ESPACIO EMOCIONAL: Mobbing y Bossing: Cómo liberarte del acoso laboral

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Por Alicia Núñez P.
Psicóloga Clínica, Psicoterapéuta

Conocido en inglés mobbing es la acción de un hostigador u hostigadores que produce miedo, terror, desprecio o desánimo en el trabajador afectando su estado emocional, salud y su trabajo. Es una forma de violencia psicológica mediante actos hostiles dentro o fuera del trabajo por parte de grupos sociales externos, por los compañeros “acoso horizontal”, por los subalternos o de sus superiores que es también llamado bossing, del inglés boss, jefe.

El mobbing se produce de forma sistemática y recurrente durante un tiempo prolongado, a lo largo de semanas, meses e incluso años. La incidencia del acoso laboral se calcula que se encuentra entre el 10 y el 15 % del total de los trabajadores en activo. Lo que pretende el agresor es que a través del hostigamiento, la intimidación o perturbación la victima o victimas abandonen el trabajo, por ser para el agresor o agresores una molestia o amenaza para sus intereses personales debido a su ambición de poder, de dinero, posición social, mantenimiento del estatus, etc.

El mobbing puede desembocar en enfermedad por los innumerables malestares que puede generar a nivel psicológico y físico. ¿Cómo saber si eres víctima de acoso laboral?

• Gritar, avasallar o insultar a la víctima cuando está sola o en presencia de otras personas.
• Asignarle objetivos o proyectos con plazos que se saben inalcanzables o imposibles de cumplir, y tareas que son manifiestamente inacabables en ese tiempo.
• Sobrecargar selectivamente a la víctima con mucho trabajo.
• Amenazar de manera continua a la víctima o coaccionarla.
• Quitarle áreas de responsabilidad clave, ofreciéndole a cambio tareas rutinarias, sin interés o incluso ningún trabajo que realizar “hasta que se aburra y se vaya”.
• Modificar sin decir nada al trabajador las atribuciones o responsabilidades de su puesto de trabajo.
• Tratarle de una manera diferente o discriminatoria, usar medidas exclusivas contra él, con vistas a estigmatizarlo ante otros compañeros o jefes.
• Ignorarle o excluirlo, hablando sólo a una tercera persona presente, simulando su no existencia “como si fuese invisible”.
• Retener información crucial para su trabajo o manipularla pa-ra inducirle a error en su desempeño laboral, y acusarle después de negligencia o faltas profesionales.
• Difamar a la víctima, extendiendo por la empresa u organización rumores maliciosos o calumniosos que menoscaban su reputación, su imagen o su profesionalidad.
• Infravalorar o no valorar en absoluto el esfuerzo realizado por la víctima, negándose a evaluar periódicamente su trabajo.
• Bloquear el desarrollo o la carrera profesional, limitando retrasando o entorpeciendo el acceso a promociones, cursos o seminarios de capacitación.
• Ignorar los éxitos profesionales o atribuirlos maliciosamente a otras personas o a elementos ajenos a él.
• Criticar continuamente su trabajo, sus ideas, sus propuestas, sus soluciones, etc.
• Monitorizar o controlar malintencionadamente su trabajo con vistas a atacarle o a encontrarle faltas o formas de acusarle de algo.
• Bloquear administrativamente a la persona, no dándole traslado, extraviando, retrasando, alterando o manipulando documentos o resoluciones que le afectan.
• Ridiculizar su trabajo, sus ideas o los resultados obtenidos ante los demás trabajadores.
• Invadir la privacidad del acosado interviniendo su correo, su teléfono, revisando sus documentos, armarios, cajones, etc.
• Robar, destruir o sustraer elementos clave para su trabajo.
• Atacar sus convicciones personales, ideología o religión.

El bossing es llevado a cabo por el empleador, jefe o superior directo. Generalmente es cuando éste, por alguna razón que generalmente el empleado desconoce, desea hacer de su vida laboral un “real infierno”.

Otra de las razones más comunes es cuando el empleador quiere despedir al empleado, pero para abaratar los costos del despido, decide hacerle la vida imposible para que éste renuncie.

Muchas veces se verifica que el jefe no es de las personas más agradables del planeta, pero esto nada tiene que ver con el bossing. La situación en el bossing, es realmente intimidatoria y agresiva, disminuyendo al trabajador.

La agresión directa, el maltrato verbal es el más fácil de notar, pero la agresión en forma pasiva es más difícil, ya que muchos llegan a soportarla, como algo parte del trabajo.

Si notas que tu jefe no te permite comunicarte; si tiende a interrumpirte continuamente cuando hablas; si te grita, te humilla, te amenaza o te injuria; si te ataca verbalmente, si ataca tu trabajo sin razones justificadas; si llega a criticar tu vida privada; si te hace llamados telefónicos atemorizantes, o amenazadores; si te ignora completamente dirigiéndose a terceros como si tu no estuvieras allí, te encuentras en un caso de bossing.

Frente a una situación de acoso laboral la víctima puede presentar varios tipos de alteraciones. Por un lado se encuentran los trastornos de adaptación, que son las reacciones más habituales, como sentimientos de tristeza y ansiedad. Luego están los trastornos somatoformes, que es cuando el individuo focaliza sus emociones en una patología concreta. Y por último, se puede llegar a la depresión.

¿Cómo superar el Acoso Laboral?

Identificar el problema: Es importante que las empresas trabajen para evitar posibles situaciones de acoso laboral. Una buena manera consiste en realizar una auditoría exhaustiva de la organización ya sea de forma interna por parte del departamento de recursos humanos o a través de empresas externas especializadas. Otra acción que puede ser muy beneficiosa y preventiva es realizar cursos formativos en la empresa para los trabajadores para que conozcan la temática y estén familiarizados con este tipo de conflictos y así poder combatirlos de manera más eficaz. Por su parte, el trabajador debe estar informado por su propia cuenta del problema. De esta forma, será más fácil de identificar y así solucionar.

• Documentar y registrar las agresiones desde el inicio: Para realizar una demanda judicial necesaria por la paz y la justicia de la víctima, es vital tener documentación física que pueda avalar nuestro testimonio. De esta manera tendremos más herramientas para poder negociar con la empresa para una resolución satisfactoria. También es muy importante hacer públicas las agresiones que se reciben. A nivel psicológico, llevar el problema en secreto es muy perjudicial.

Controlar y canalizar la ira: Nuestras posibles explosiones de ira y el resentimiento son los aliados naturales del acosador. Cuando perdemos el control, el acosador ha conseguido justo lo que buscaba y nos debilita personalmente y nos hace perder credibilidad delante de nuestro entorno. Por lo tanto, debemos trabajar para canalizar la ira de manera constructiva, avanzando en la búsqueda de la justicia, no sirve de nada reaccionar violentamente, ni reaccionar con la venganza.

Hacer frente al problema: El acosador, en el fondo, es cobarde y débil, necesitando adoptar una posición hostigadora para así sentirse fuerte. Debemos afrontar el Mobbing asertivamente y de forma directa pues es la única forma de hacer recular al hostigador o, en todo caso, protegernos emocionalmente y defender nuestros derechos y así mantener nuestra dignidad y autoestima. Por lo tanto, debemos dar respuesta a las calumnias y críticas destructivas con asertividad, descubre tu grado aquí, ni pasiva ni agresivamente.

Proteger y guardar bajo llave los datos, archivos y documentos de nuestro trabajo: El hostigador puede intentar manipular estos datos en nuestra contra. Debemos desconfiar en todo momento del acosador sin llegar a obsesionarnos con ello. Al mismo tiempo, es importante evitar el aislamiento social el cual puede fomentar el empeoramiento de la situación. Debemos salir y afrontar socialmente la situación del acoso.

Rechazar la inculpación del a-cosador: Antes de aceptar la culpabilidad analicemos la situación objetivamente, no nos culpemos sin más, justificando los agravios recibidos. Tampoco intentemos convencer o cambiar al hostigador, pues seguramente no quiere convencerse de nada. Cuando una persona ataca nuestros derechos y opta por agredirnos, no hay diálogo que valga. Los individuos sólo cambiamos cuando queremos o podemos, por lo tanto no intentemos enseñar a quién nos acosa.

No caer en la inhibición: No te aisles ni te quedes callado. Hablar, comunicar, escribir relatar, cantar, esquematizar, dibujar o esculpir sobre el acoso es una de las terapias más beneficiosas. Al mismo tiempo, debemos desarrollar la propia formación y capacitación profesional.

Solicitar la baja laboral o a la renuncia voluntaria del empleo: Antes de permitir que se nos destruya psicológicamente, de forma consciente debemos pedir la baja laboral o incluso abandonar nuestro trabajo. No hay nada más importante que nuestra salud emocional y continuar percibiendo el acoso de forma diaria puede dañarla enormemente. Si no hay más remedio, abandonemos. De la misma forma, desarrollemos la autoestima autónoma como medicación contra el acoso.

Desarrollar el poder curativo del humor: Una vez hayamos avanzado en nuestro proceso de mejora psicológica, el recurso del humor nos puede ayudar a relativizar el problema. Antes, seguramente, deberemos gestionar nuestras emociones negativas, por ello es importante permitirse llorar por el daño propio.

Desde el principio, solicitar asesoramiento psicológico especializado y consejo legal: Es la mejor forma de estar preparados y defender nuestros derechos. Después de un buen trabajo psicológico, al final, uno de los objetivos es perdonar internamente al acosador como forma de liberación. En síntesis, es muy importante denunciar, buscar asesoría legal, resguardarse y buscar ayuda psicoterapéutica, sanar el malestar que haya podido resultar del acoso.

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