EDITORIAL: East Boston es un Autódromo

Sinceramente, el tema de la velocidad en las calles es un tema muy complejo. En todos los países existen problemas de velocidad, accidentes, atropellados, heridos y fallecidos e East Boston no se salva de este mal.

El problema de East Boston además, es un problema de tugurización. Se han construido desordenada e irresponsablemente condominios y apartamentos de lujo, que ha traido una enorme masa de gente joven pero adulta con dinero que mayormente poseen dos automóviles por familia, lo cual genera unas enormes congestiones de tráfico en sus calles y autopistas, redundando esto en la frustración y la desesperación de toda espera interminable.

Además, la pandemia del coronavirus ha traido aparte de enfermos y muertes, una ola de estrés y depresión a las personas que se han tenido que quedar en casa desde que se dio la orden para evitar los contagios. La gente está frustrada, desubicada, desorientada por decirlo en términos suaves. Sobretodo los jóvenes, a quienes les abundan las hormonas que se eliminan a través del ejercicio físico, son los más frustrados y quienes aprovechan cualquier momento oportuno para salir a la calle y respirar aire puro aunque sea con máscara y distraerse.

Todas estas circunstancias han generado una ola de violencia automotriz, presionando fuertemente los aceleradores de los autos y conduciendo a grandes velocidades por las estrechas calles de Eastie. Hasta en las autopistas, ya se han dado casos de carrera de autos que han terminado fatalmente.

Tal es el caso de Jonathan Hernández Flores que falleció instantáneamente al perder el control de su automóvil para ir a estrellarse con un poste eléctrico de la William F. McClellan Highway (Ruta 1-A) en una aparente carrera de autos.

Este fue el segundo accidente mortal que involucró velocidad a solo unas pocas semanas, y el tercero ocurrido en el 2019. En febrero, Isaiah Ortiz y Alexander Cabrera, murieron cuando su vehículo chocó contra un poste en Chelsea Street. En 2019, Amber Pelletier, una estudiante universitaria de Rhode Island, murió cuando el automóvil en el que viajaba chocó con varios automóviles estacionados y luego volcó en la Bennington Street.

Pretender darle soluciones a estos problemas de velocidad automotriz sería imposible, porque tendríamos que ser ingenieros en asuntos viales y de tránsito. Pero lo que si podemos hacer es opinar y dar sugerencias que pueda que tenga valor o no para los expertos.

East Boston Transportation Justice Coalition o Coalición de Justicia en el Transporte de East Boston, se ha organizado a nivel vecinal y está realizando reuniones mensuales con los vecinos interesados en darle solución a estos problemas de tránsito, y es allí donde he escuchado a unas cuantas personas que tienen la idea de que la educación vial puede ser la respuesta para evitar la violencia en el tránsito de vehículos.

Yo creo que esa iniciativa tomaría mucho tiempo, además, para manejar un vehículo se requiere de la respectiva licencia de conducir.

Pienso que si se le pone mano madura a los infractores de la velocidad permitida en Eastie, pudieramos darle algún tipo de solución a esta situación. Pero se debe actuar rápidamente, porque de lo contrario esos conductores, sus pasajeros y los peatones estamos en riesgo de sufrir cualquier percance por alta velocidad.

Debemos tomar conciencia que ahora que ya estamos en primavera y el clima comienza a calentar un poquito, va a haber muchos niños en las calles, y con ellos sus mamás y sus hermanitos, y no sería justo que alguno de ellos sea atropellado por la irresponsabilidad de algún loco al volante. Inclusive, hasta los ancianos van a salir a darse una vuelta por la manzana como mínimo, y cualquiera de ellos puede ser uno de nuestros padres que termine arrollado o bajo las llantas de un auto.

Si se pone mano dura, nadie se va a morir literalmente, pues se estaría controlando desde ya la velocidad de los vehículos. Speed bumpers, grandes multas, confiscación del auto, confiscación de la licencia, prisión por manejar a alta velocidad, más señales de tránsito, patrulleros en las calles, cámaras de vigilancia, semáforos, nuevas licencias para jóvenes con exámenes psicológicos de personalidad, y un gran etc., son algunas de las sugerencias.

Un joven detrás del volante no es garantía de habilidad en el manejo, responsabilidad, madurez y objetividad. Ni los conductores de carrera profesionales se salvan de un accidente, pero lo hacen en un lugar preparado para esas competencias y no en las calles.

Otros dicen que hay que decirles a los padres que aconsejen a sus hijos que ya conducen autos. Pero no creo que tenga algún efecto en la mente de un muchacho a quien le gusta el vértigo y la adrenalina. Además, ya son adultos y van a tomar la decisión que deseen a la hora de conducir, por más lágrimas que la madre derrame y le aconseje, ruegue, suplique e implore que maneje con mucho cuidado, las circunstancias determinarán su accionar.

Por lo tanto, rogamos que los oficiales de la ciudad hagan lo que los padres no pueden: insistir que todos sigan las leyes de tráfico, y exijan que los que no obedecen la ley sean multados grandemente para motivarlos a bajar la velocidad en el futuro. !!Todos queremos caminar por el barrio y manejar por las carreteras de la ciudad sin tener que enfrentar el peligro de muerte!!

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