Puerto Rico y las Islas Vírgenes: NO están solos

Por Tania Del Río Solórzano

Hace un mes, quería aprovechar este espacio para tratar el tema de la educación temprana y el difícil acceso a ella para muchas familias. No pude hacerlo porque confrontada con las imágenes en los medios de las familias sufriendo las consecuencias del huracán Harvey en Texas, deseaba mostrar el lado inspirador de esta tragedia y motivar a los lectores a ayudar.

Escribí sobre los recursos que se enviaron a ese estado desde Boston y sobre la generosidad de la comunidad que mostró su mejor faceta enviando 17 toneladas de donaciones a las personas en albergues.

Este mes, vuelvo a verme en la necesidad de posponer el tema de la educación temprana, cuya discusión es de suma importancia, para ceder el paso a la discusión urgente de las situaciones de emergencia en Puerto Rico y las Islas Vìrgenes (USVI), víctimas del huracán María.

Las personas afectadas en estos sitios requieren de nuestra ayuda. Los medios tardaron demasiado tiempo en enfocar las cámaras en el desastre humanitario que está teniendo lugar en estas islas.

Los habitantes de Puerto Rico no tienen acceso a electricidad o a comunicaciones con pocas excepciones. Lo mismo reporta el Gobernador de las Islas Vírgenes, con el daño más extenso en la isla de St. John.

En muchas localidades, se reporta que la población no tiene acceso a comida o agua. Los medios no pusieron atención a esta problemática hasta que se hizo sentir la presión de la sociedad civil, especialmente de la “diáspora” puertorriqueña en los Estados Unidos (tristemente, un alto porcentaje de ciudadanos estadounidenses no está consciente de que los boricuas y los residentes de las USVI son ciudadanos de Estados Unidos).

Incluso el Boston Globe tardó una semana en dedicar un editorial a la situación en la isla, llamando la atención a la falta de respuesta por parte del gobierno. Y es que aún más preocupante que la falta de urgencia demostrada por los medios de comunicación, fue la lentitud y total anemia de la respuesta del gobierno federal, especialmente de la Agencia de Federal de Administración de Emergencias (FEMA).

La primera visita de FEMA a la isla aconteció días después de la llegada del huracán. El gobierno federal insistió que su respuesta fue adecuada, resultando en una reacción fuerte e indignada por parte de la Alcalde de San Juan, Carmen Yulín Cruz, quien relató que había niños bebiendo agua de los ríos a falta de agua potable, hospitales y asilos de ancianos que se convertían en auténticas prisiones por no haber maneras de salir o de abastecerse de artículos básicos, y escasez de gasolina que está resultando en una parálisis casi total de la economía y actividad en la ciudad de San Juan.

Mientras tanto, Donald Trump se encontraba distraído atacando con insultos a los jugadores de la NFL. Ante esta situacìón, una vez más, la sociedad civil está saliendo a relucir por su solidaridad y generosidad.

En Massachusetts, un grupo de puertorriqueños y amigos de la isla llamado Alianza por Puerto Rico inició esfuerzos de recaudación de fondos. Siguiendo su ejemplo, el Alcalde de Boston, Marty Walsh, y el Gobernador Charlie Baker, se coordinaron con Tufts Health Plan Foundation, Thomas Meléndez y Aixa Beauchamp, MFS, la EOS Foundation, Massachusetts General Hospital, Brigham Health, Spaulding Rehabilitation Network, Partners Healthcare, Steward Healthcare System LLC, el Latino Legacy Fund y Boston Foundation para crear el fondo Massachusetts Unidos por Puerto Rico.

Este fondo recaudará apoyo para la reconstrucción de la infraestructura de la isla y apoyará a los puertorriqueños que elijan rehacer sus vidas en Massachusetts. Recibámoslos con compasión y fraternidad.

Por su parte, los esfuerzos para apoyar a las Islas Vírgenes se están canalizando por vía de USVI Recovery (/www.usvirecovery.org).

Fue la sociedad civil que expresó sus preocupaciones por teléfono, cartas o redes sociales la que empujó a la prensa y a las personas en puestos de autoridad a ponerle la debida atención a la situación en Puerto Rico y las Islas Vírgenes.

No esperaron el permiso ni invitación oficial para iniciar esfuerzos de recaudación de fondos y donaciones. Hicieron uso de sus lazos de hermandad y su organización comunitaria para lograr su cometido. Hay más de 300 mil boricuas residiendo en Massachusetts, una cuarta parte de ellos en Boston. Nos han dado un gran ejemplo de solidaridad y persistencia.

A todos ellos les ofrecemos nuestro apoyo, nuestros pensamientos, nuestra colaboración, y nuestros mejores deseos para que contacten a sus familias, las encuentren con bien, y reconstruyan sus viviendas y sus vidas. En donde sea que decidan hacerlo, cuenten con el apoyo de Massachusetts.

Tania Del Rio vive en Eagle Hill, East Boston con su familia. Estudió la maestría en políticas públicas en la Universidad de Harvard y trabaja en la Oficina del Alcalde de Boston como Directora de Campañas de Diversidad. Le interesa promover la participación cívica de la comunidad Latina en Estados Unidos. Email: taniadelriosolorzano@ gmail.com Twitter: @TaniaDelRioS

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