#HelpforHouston, de Boston con Amor

Por Tania del Río Solórzano

Las carreteras convertidas en ríos que vimos por televisión en la semana cuando el Huracán Harvey golpeó a Texas me asustaron más que nunca.

Me pregunté si pronto, mis propios padres, habitantes de un suburbio de Houston, serían los siguientes evacuados.

Hice un listado mental de las pertenencias que debía sugerirles retirar del primer piso, para evitar su destrucción, y me mantuve al tanto de las noticias con mayor obsesión de lo normal.

El huracán que azotó la costa del golfo en Texas está dejando una estela de destrucción sin precedentes tras de sí. Y aún no termina de causar daños.

Me alegra reportar que mis papás se encuentran bien. Sin embargo, ciudades enteras desaparecieron bajo el agua. Más de 10 mil personas han sido desplazadas y probablemente han perdido o sufrido daños muy severos en sus viviendas.

Al menos 37 personas han perdido la vida como consecuencia de este ciclón. Es un verdadero drama y una tristeza ver cómo la gran ciudad de Houston se sumerge. En medio de esta terrible tragedia, está sucediendo algo que no necesariamente me sorprende, pero no deja de ser milagroso: el triunfo del espìritu humano.

Antes de la llegada de Harvey, este país estaba viviendo una explosión de resentimiento colectivo acumulado, con Donald Trump como su detonante. Las divisiones entre las “éli-tes urbanas costeras” y las poblaciones rurales, de la zona centro o sur del paìs se entreveían en demasiadas conversaciones cotidianas.

El golfo cultural entre personas de diferentes etnias o grupos raciales parecía ampliarse cada día más.

No había empatía. La lucha verbal y a veces física entre liberales y conservadores se intensificaba. Los habitantes de los Estados Unidos, en resumen, peleaban una guerra cultural que culminaba en el horrìfico ataque terrorista en Charlottesville, donde falleció una mujer que protestaba pacíficamente a manos de un discípulo extremista de la supremacía blanca.

En medio de todo esto, llegó el huracán, literalmente lloviendo sobre mojado. Y sin embargo, en este contexto de desunión, Harvey nos invitó a brindar lo mejor de nosotros mismos. Temporalmente, hemos dejado atrás las fisuras culturales y enemistades partidistas para mostrarnos solidarios con nuestros hermanos en Texas.

Massachusetts se ha unido a los esfuerzos de rescate enviando a voluntarios de la Cruz Roja y del cuerpo de rescatistas civiles a colaborar directamente en las labores de emergencia.

El Gobernador de nuestro estado, Charlie Baker, ofreció apoyo al Gobernador Texano, Greg Abbott, inclusive antes de que la tormenta tocara tierra.

Recordó que Massachusetts recibió ayuda de otros estados durante las nevadas de 2015 y comunicó que se encontraba en toda disposición de devolver el favor. Por su parte, el Alcalde de Boston, Marty Walsh, contactó a su contraparte en Houston, Sylvester Turner, recogiendo una lista de necesidades inmediatas y organizando una gran colecta para enviar los artículos solicitados por Turner hacia Houston.

Tomó muy poco tiempo para que la llamada del Alcalde Walsh recibiera una entusiasta respuesta por parte de los bostonianos.

Boston, siendo una ciudad que recibió el apoyo de la nación ante momentos sumamente difìciles, como el ataque terrorista en el maratón y el invierno de 2015, mostró por qué la frase #BostonStrong describe fielmente a nuestra comunidad.

Cientos de artículos que serán de gran utilidad para aquellos viviendo en albergues arribaron a City Hall y las demás locaciones dispuestas por la ciudad para recolectar donaciones.

Pañales, comida enlatada, cobijas y ropa nueva, artículos de aseo y hasta juegos de mesa se alistaron en cajas etiquetadas con la frase “De Boston a Houston, con Amor”, para su envío a la ciudad sureña.

Tuve la oportunidad de colaborar como voluntaria empacando estos enseres y, sin duda, ha sido uno de los momentos en los que más orgullosa me he sentido de los habitantes de esta ciudad.

Su generosidad fue inspiradora. Todos fueron héroes. Me gustaría continuar atestiguando su solidaridad y generosidad en los próximos meses.

Parece que, como sucedió con Katrina en Nueva Orleans, el periodo de recuperación para Houston tomará meses, incluso años.

Hay que continuar apoyando con entusiasmo una vez que las cámaras se alejen de la zona.

FEMA y la Cruz Roja mantienen listas de organizaciones a quienes respaldan para continuar recibiendo donaciones. Cada centavo cuenta. Por último, siendo esta la edición del mes de septiembre de El Heraldo Latino, envío un recordatorio amigable para toda la comunidad latina: el 26 de septiembre tenemos elecciones locales en Boston.

Si califica, no olvide votar. Es muy importante que hagamos sentir nuestra voz. Investigue los candidatos que se postulan para su distrito, vote por quien crea que hará mejor trabajo e invite a quienes tengan su ciudadanía a ejercer su derecho a elegir a su representante.

Tania Del Rio vive en Eagle Hill en East Boston con su familia. Estudió la maestría en políticas públicas en la Universidad de Harvard y trabaja en la Oficina del Alcalde de Boston como Directora de Campañas de Diversidad.

Le interesa promover la participación cívica de la comunidad Latina en Estados Unidos. Email: taniadelriosolorzano@gmail. com Twitter: @TaniaDelRioS

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