Espacio Emocional: Familias Digitales ¿Separados o Unidos?

Las familias digitales cada vez son más. Los dispositivos digitales son herramientas indispensables en muchas familias. Favorece la comunicación con los miembros de la familia que se encuentran lejos, como en los casos de los inmigrantes. Ahora podemos hacer una video–llamada y hablar con nuestros familiares que se encuentran en nuestro país de origen, o simplemente a través del chat podemos comunicar cómo estamos, cómo ha sido nuestro día, o cualquier otra necesidad. Los sociólogos remarcan que la tecnología simplifica la vida de muchos sectores de la sociedad. A la familia, en particular, le facilita integrar y compatibilizar los aspectos laborales, domésticos, de las relaciones y hasta del tiempo individual. De alguna manera, la incorporación de la tecnología, especialmente de internet, significa ahorro de tiempo, de dinero y de esfuerzo.

Algunas investigaciones sugieren un nuevo tipo de familia: el hogar 2.0, es un hogar descentralizado, es un sitio donde los miembros de la familia tienen mayor libertad individual y cada miembro puede encontrar su espacio propio. En estos hogares el centro del universo ya no es el comedor; los teléfonos celulares, las tabletas y las computadoras han hecho a las familias más permeables a las influencias externas. Concluyen que la tecnología, si no se maneja en el marco de un buen vínculo familiar, contribuye a la deshumanización de las relaciones.

En las familias digitales también hay diversidad. Por ejemplo, donde hay niños hay menos recursos tecnológicos que donde hay adolescentes. Las parejas sin hijos han incorporado por completo las nuevas tecnologías y disfrutan un alto nivel de equipamiento. La televisión sigue ocupando un lugar preponderante en el hogar, pero la familia considera internet el centro del universo tecnológico.

Muchas personas tienden a consultar las páginas web ante cualquier duda, la web tiene un papel relevante en materia de información, servicios y comunicación.

Este tema requiere un proceso de reflexión, pues cuando en una familia hay problemas de comunicación, conectarse a un dispositivo tecnológico puede ser la excusa, la conse-cuencia de una problemática familiar que así queda encubierta, más que la causa. ¿La familia tendría de qué hablar si momentáneamente desaparecen los dispositivos digitales?

Hoy creemos que son los smartphones los que separan a la familia, pero en otra época era la televisión encendida a la hora de la cena o los adultos leyendo el diario e ignorando los llamados de atención de los chicos, con lo cual, hay que reflexionar acerca de que ninguno de estos dispositivos es malo en sí mismo sino que depende del uso que se haga de los mismos, de los límites que los adultos pongan estableciendo horarios y situaciones en los que se pueden usar o no y del cuidado que se tenga de preservar los espacios de encuentro, vínculo y comunicación familiar.

Una investigación realizada por Kaspersky Lab e Icon Kids & Youth, citada por la psicóloga Astrid López, estudia el impacto que está teniendo internet en las relaciones familiares, arrojó que la percepción es negativa y se está convirtiendo en causa de distanciamiento entre padres e hijos. Fueron en total 3,700 familias encuestadas en siete países, y los resultados permiten dar una idea sobre el cambio que está sufriendo la familia tradicional como consecuencia del mundo digital actual. Se encontró que el 21 por ciento de los padres y el 22 por ciento de los niños consultados coinciden en que internet y los dispositivos tecnológicos están generando tensiones familiares.

Según los resultados, dichas tensiones pueden deberse al hecho de que en gran parte de los grupos familiares los dispositivos para conectarse a internet son compartidos. Dos tercios de las familias dijeron que en su hogar se comparte un mismo computador, el 30 por ciento de los padres aseguraron que sus hijos infectaron, al menos un dispositivo, con algún virus descargado de páginas maliciosas.

De igual forma, la imagen de los padres como fuente de consulta ante cualquier inquietud de sus hijos se ha deteriorado. El 23 por ciento de ellos aseguran que ahora sus hijos prefieren resolver dudas consultando internet en lugar de preguntarles a ellos.

De todo esto, se desprende la importancia de recordar que las familias mantengan un diálogo continuo sobre cómo detectar y responder a los peligros potenciales de Internet.

Es así cómo queda al descubierto el compromiso que deben adquirir los padres por estar actualizados en temas del mundo digital, además de establecer normas para navegar en internet y así evitar conflictos entre hermanos, y entre los hijos y sus padres.

Una conclusión se desprende de lo que sugieren las distintas investigaciones: si hay un buen nivel de comunicación, la tecnología es positiva. En cambio, si las relaciones son malas, la tecnología puede distanciar a los integrantes de la familia, porque suele favorecer el aislamiento y el individualismo. En los hogares donde las relaciones son buenas, internet y el celular refuerzan los vínculos; de lo contrario, favorecen el individualismo.

Alicia Núñez
Psicóloga Clínica. Psicoterapeuta
Terapia Familiar y Psicología Femenina
Master en Infancia y Juventud Doula
Consejera de Lactancia
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Página Web: www.espacioemocional.com

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